Una noche con-sin sueño.

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Una noche cualquiera,
a quien le suele suceder.



Existen una infinidad de cosas de podría estar haciendo, pero justamente esta noche me tocó pensar, ¿en qué? no sé. Solamente se siente y aun con el discurso más elaborado y las palabras más melifluas podría llegar a abarcarlo.

Para mí primeramente y luego para alguien a quien quizás le haya tocado pasar una, dos, tres noches en silencio y con el vacio más grande imposible de llenar con materia sensible. Desde luego, quién puede estar despierto a la 1:10 am y estar pensando en las carencias del corazón, yo soy uno y reconocerlo me hace enfrentarlo.

Nunca hay nada claro. En estos momentos todo esta en silencio y piensas en todo. Haces cadenas de recuerdos y uno lleva al otro. Quieres pensar algo que te haga sentir mejor. Te consuelas diciendo cosas positivas. Caminas sin intención. Sigues hablándote. Nunca hay nada claro.

Está ausente y luego aparece. Disfrutas los momentos de compañía. Hablas de temas relacionados a árboles. Le abrazas por momentos cuando se terminan las palabras y los árboles. Le das un color azul (es mi favorito). De noche se despiden presumiendo un verdadera amistad. Está ausente y luego aparece.


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2 comentarios:

Leonora Cordero dijo...

Lo importante de las noches sin sueño es cuando se hacen productivas, cuando aquellos pensamientos que en el momento no dan las respuestas ansiadas, al cabo de un tiempo permiten abrir el entendimiento a soluciones que estaban ahí a menos de un dedo de tu frente. Pero la soberbia humana aquella que nos hace creer en el super yo, es la que nos mantiene apegados a lo absurdo, esa atadura que nos prohibe soñar despiertos.

Marcos Reyes dijo...

Que hermoso +Leonora Cordero. Has acertado y lo productivo termina siendo el efecto de colocar nuestros pensamientos en nosotros y nuestra pequeñez.